CHIP publicado el 26 de febrero de 1997
Clona y vencerás

La sensación de estos días es la oveja clónica. Sobre todo por los interrogantes que abre cara a un futuro próximo. Cuando el clonaje esté al alcance del ciudadano medio y todos podamos disfrutar de la ingeniería genética. Yo lo tengo decidido. Clona y vencerás. He abierto una libreta de ahorros para poder sufragarme la realización de unos cuantos dobles clónicos. Buena falta me hace. En primer lugar, necesitaría un sosias clónico de mí mismo que se dedique a escribir. Yo me levantaré por las mañanas, haré unos ejercicios de gimnasia y desayunaré un pomelo en el balcón mientras el clónico escritor ya está taca-taca en el ordenador. Bastará con que en la fábrica genética le suministren un poco más de inteligencia, sentido del trabajo e imaginación de la que tiene el modelo original. Y a trabajar.

Después también me haría ilusión un clónico contable-administrativo. Ese doble se encargaría de llevar las cuentas, archivar las facturas, tener al día el libro de Hacienda, contestar las llamadas de los bancos por los impagados y otras minucias. En este caso, habría que introducir una dosis de realismo financiero trasplantada de otro original. Pero supongo que no sería mucho problema.

Tampoco estaría mal un clónico sexual. Lo podría enviar a las citas comprometidas con la seguridad de que iba a quedar como un señor. Sin necesidad de tomar complejos vitamínicos.Bastaría con aumentarle ciertas potencialidades. Y mientras él cumplía con su dura tarea, yo podría leer por fin esa "Historia de la guerra del Peloponeso" que no consigo acabar. El clonaje sólo tiene un problema. Que, al final, todos tus dobles biológicos te acaben despidiendo. Por inútil.

 

(Copyright de Carlos Garrido)


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